Cae la lluvia en la calle
y recuerdo un día que llovió y estaba sola
y pesa aún la soledad que entonces sentí
y siento aún un poco de soledad siempre que llueve.
Cae la lluvia en los tejados
y recuerdo una mañana gris de lluvia en París
cuando enfrenté mi sueño y mis ganas
y encontré mi miedo y mis limitaciones.
Cae la lluvia en la acera
y recuerdo los acordes de tu guitarra de cartón.
Ese día también llovía, aunque menos,
y nos quedamos mirando la lluvia sin más.
Cae la lluvia en las ventanas
y me viene a la cabeza una noche que llovía
yo era pequeña y me asustaban los truenos
y siento de nuevo el miedo a lo desconocido.
Cae la lluvia sobre los paraguas
y recuerdo un día que yo me mojé
sorprendida por la lluvia detuve mi andar
me dejé mojar y esa vez no huí.
Cae la lluvia sobre el mundo
y me pregunto cuánta gente recordará ahora
todo lo que ha sido y sentido
cada día de lluvia en su vida.
19/03/08 ·
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Autor:
morla ·
Los miras pero no los quieres ver
se esconden aunque nadie los busca
muerden su pena cada amanecer
afilan los bordes de su locura.
Se quedaron donde nadie se para
buscando sueños de moho y basura
caminan, respiran el miedo que emana
del ataque indirecto a tu limpia cordura.

Adivinas sus cuerpos, a veces,
en ángulos y esquinas perdidas.
Si nadie les multiplica los peces,
ellos seguiran contando las migas.
A golpes de sincera indiferencia
las aceras se grabaron en su piel.
Pero ya les mostró la experiencia
que es mejor no preguntarse porqué.
Los adoquines borraron sus huellas,
y el viento arrastró sus historias.
Y cuando un día desaparezcan,
la ciudad tragará su memoria.
Pero tú sigue andando, con prisa,
no mires lo que no quieres saber.
No sea que muerdan tu conciencia
y no quieras preguntarte porqué.
19/03/08 ·
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Autor:
morla ·
Después de tanto tiempo, todo es diferente aunque nada haya cambiado. Sigo buscando en las palabras las respuestas a las preguntas impronunciables. Por eso sigo escribiendo, aunque sea tropezando constantemente con la falta de tiempo y de ganas. Vuelvo a estar aquí, para los que me conocíais y para los que aún no.
21/05/07 ·
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Autor:
morla ·
Al otro lado de la ventana el mundo es casi menos apetecible que normalmente. Llueve y hace frio. No hay ganas de salir, no hay ganas de hacer nada. Apuntes y una manta en el sofá, un café con leche y las estufas encendidas.
El ordenador, música, un bailoteo desenfrenado para entrar en calor, la ropa tendida en el pasillo.
El calorcito de la cama, los odiados despertadores que ahora, por fin, me puedo tomar el lujo de ignorar.
El móbil, alguna llamada para reivindicar que sigues viva, aunque atrincherada en el piso.
Mi adorado ordenador, para ver que en Brasil están a treinta grados.
El mar, que me llama desde la otra punta de la ciudad.
Todo bajo un cielo opaco, opresivo, con todos los matices del gris. El cielo ha decidido ponerse pesimista... Y nos lanza malos augurios en forma de trombas de agua. Y la gente camina huraña, aferrados a sus paraguas y pobre del que no se aparte de la acera porque le dan un paraguazo en la cabeza. Parece que todo el mundo esté de mal humor, la languidez se apodera de los ánimos.
Y yo, más que nada para llevar la contraria, me río desde la ventana, mirando la ciudad naufragar, y pienso qué bien estar en el sofá con una manta y mis apuntes. Qué bien no necesitarte. Tu ausencia sigue por aquí, escondida en algun rincón. Pero apenas la veo ultimamente, creo que ha decidido irse. Y esta vez no voy a hacer nada para impedirlo, es más, cada dia le abro un rato la ventana por si decide irse a navegar.
Pero de momento sigue por aquí, supongo que ya nos hemos acostumbrado demasiado la una a la otra. Ella, que lo sepas, es más fiel que tu.
Pero ahora ya me da igual tu, todos. Estoy bien aquí. Llueve, y estoy bien.
Es un gran paso... nunca me había gustado la llúvia, me ponía triste, recuerdas? ven conmigo a saltar en los charcos para auyentar la soledad. Pero no viniste. Así que me fuí sola. A la soledad no le gustan los pies mojados.
17/04/06 ·
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Autor:
morla ·
Madre mía, pensé. Fué lo único que tuve tiempo de pensar antes de darme cuenta de lo que ocurría realmente. Madre mía.
De repente un vuelco en el estómago, y un sudor frío, y una intranquilidad angustiosa en la boca del estómago. Y sonríes. Y no sabes si has cogido salmonelosis o es que te has vuelto a enamorar. Y deseando con todas mis fuerzas que sea lo primero, me voy a dormir, y al no poder conciliar el sueño de ninguna de las maneras, ni siquiera con un trocito de chocolate con almendras (remedio que nunca me falla), pienso "Madre mía" y me doy cuenta, en lo que tarda un suspiro, que había equivocado mi apuesta.
Es lo segundo.
07/03/06 ·
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Autor:
morla ·
En una de las vueltas que da la vida se me paró el motor, y me quedé bocabajo mirando el suelo sobre mi cabeza y las estrellas bajo mis pies. Probablemente en un tiempo pueda hablar de ello, pero por ahora me refugio en mi silencio intentando salir de una cárcel sin barrotes.
Siento haber olvidado este rinconcito de palabras y amigos... Prometo seguir en contacto, más que nada por la grata e inesperada sorpresa al descubrir que alguien echa de menos mis frases...
04/03/06 ·
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Autor:
morla ·
Te sientas junto al mar y ves morir las olas y vivir no parece tan complicado.
Te sientas y ves la brisa barrer la arena y nada parece difícil.
Te sientas bajo el sol y sigues el vuelo de las gaviotas y parece que la vida siempre debiera ser así.
Te sientas junto al mar y ves caer la noche y parece que el tiempo no pase en vano.
Si te sientas junto al mar y eres el mar por un momento...
Pareces volverte eternidad, sal y viento.
Junto al mar la vida pasa, pero queda.
Porque te sientas junto al mar y eres lo que has sido y sentido
cada vez que te has sentado junto al mar.
08/01/06 ·
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Autor:
morla ·
Veo brillar una estrella en tus ojos claros. Desmenuzo tu mirada a cuchillazos en busca de respuestas.
El aire no se mueve, todo se detiene.
También tu buscas respuestas en mis preguntas.
La noche debilita nuestras corazas y nos vuelve vulnerables. Confesiones surcan el aire cual mariposas soñolientas.
El bar, la música. Todo parece lejano y ajeno, donde se cruza tu mirada con mi tristeza brota un mundo nuevo.
Ya nada importa, pues tu eres mi amigo y ahora estás conmigo. Veo brillar una luz en tus ojos, pero no es una estrella, es una lágrima cautiva de tu orgullo.
La noche es imperfecta, los recuerdos nos atacan por la espalda y con ellos nos volvemos precavidos.
Tal vez no soy lo que necesitas, tal vez no seas lo que yo esperaba. Pero aquí y ahora no podríamos tener mejor compañía.
Todo calla, todo fluye. Si la vida cree que debemos estar juntos esta noche, démosle la razón, y recemos para que el amanecer no haga desaparecer la paz que me has traído.
08/01/06 ·
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Autor:
morla ·